1995 – D. Mariano Crespo Domingo – Sacerdote cisterciense
Querido hermano mayor y demás cofrades de la COFRADIA DEL SILENCIO.
Os saludo también a vosotros COFRADES de las distintas Cofradias, que formáis este entretejido tan hermoso en esta maravillosa Plaza del Pilar.
Comenzaría el Pregón, con el poeta:
«Él ayuda con la mano
las empresas duraderas
del vivir fecundo y sano.
Él sabe aventar del grano,
la suciedad de las eras» .
Todos los hombres, todos los cristianos tenemos imperiosa necesidad de asear, de limpiar nuestra ERA del polvo, del tamo que el caminar por la vida lleva consigo, pues ninguno de nosotros es TRIGO LIMPIO; en todas nuestras acciones, en todas nuestras actitudes hay siempre algo que rectificar, ordenar, añadir o quitar.
EL PREGÓN DE HOY es el gran anuncio de la Semana Santa, de la Semana grande. El inicio de la Semana más grande de toda la Historia de la Salvación.
En ella vamos a conmemorar los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Podríamos decir con propiedad que es la semana de la gracia. Por eso San Pablo les dice a los de Corinto en 2ª 6, 1-4 y por consiguiente, también nos lo dice a nosotros: «ECCE NUNC TEMPUS ACEPTABILE ECCE NUNC DIES SALUTIS«. «Ahora es tiempo oportuno, tiempo de la salvación». y esto no podemos nunca echarlo en saco roto, es una gracia magnífica del Señor, que nos está siempre esperando con los brazos abiertos para abrazarnos y los pies clavados para esperarnos, en la Cruz.
San Agustín, tiene una frase que hemos de tener en cuenta, en el sentido de la «oportunidad», «TEMO A DIOS QUE PASA«. El Señor pasa y llama a la puerta de nuestro corazón, si le abrimos, entra en nuestra mansión, para cenar con nosotros. Si no le abrimos puede marcharse para nunca jamás pasar a nuestro lado. Por eso, el tiempo de Cuaresma, el tiempo de Semana Santa, Semana grande, tiene que ser grande también por nuestro comportamiento, por el compromiso cristiano, amoroso y rectificante que cada uno de nosotros hayamos hecho con el Señor.
Hemos de retornar al amor de donde un día nos marchamos por el libertinaje de nuestra vida «suelta». Con frecuencia no sabemos distinguir entre LIBERTAD y libertinaje.
La LIBERTAD es hacer lo que tenemos que hacer en la manera y el tiempo que tenemos la obligación de hacerlo.
El LIBERTINAJE, es hacer lo que no tenemos que hacer, por ser inconveniente o estar prohibido.
Dios ha hecho un hueco en el corazón del hombre, que solo lo puede llenar Él.
El hombre no puede tener nunca la dicha plena, sino es en Dios.
San Agustín lo sentía en lo más hondo de su corazón: «NOS HICISTE SEÑOR PARA Tl Y NUESTRO CORAZON ESTARÁ SIEMPRE INQUIETO HASTA QUE DESCANSE EN Tl«.
Para ir a Dios, el hombre tiene que convertirse, volver al punto de partida de donde se marchó, se DESNORTÓ y para su retorno, hay varios caminos, varios medios que serán los sacramentos y los cauces SACRAMENTALES:
1) Los Sacramentos son signos sensibles instituidos por Jesucristo para darnos la gracia. Son dos canales oficiales por donde discurre la Gracia de Jesús a los hombres.
2) Los Sacramentales también son signos eficaces que nos llevan a Dios, si los vivimos con amor, en el Espíritu de Jesús.
Podemos afirmar con propiedad que vuestras Cofradias son sacramentales maravillosos si los vivimos en Tono Cristiano amoroso.
Cada una de las 23 Cofradias que llenan esta gran Plaza del Pilar, tiene una faceta muy significativa en la Pasión Redentora de Jesús; GRAN ENSEÑANZA PARA NOSOTROS:
* COFRADIA DEL SILENCIO: Jesús callaba ante Herodes y Pilatos; nosotros no paramos de hablar. (DE) todo, (CON) todos y (EN) todo lugar; somos los esclavos de la palabra; rara vez dueños del silencio. Dice Kempis: De hablar te arrepentirás muchas veces, de callar nunca.
* COFRADIA DE LA SANGRE INOCENTE: El inocente da la vida por los culpables. No hay mayor amor que el que da la vida por los amigos.
– Poner la vida en peligro (HEROE)
– Dar la vida por amigos (SANTO)
– Dar la vida por enemigos (DIOS)
«Propter nostran salutem».
* COFRADIA DEL DOLOR: Quisiera decir algo sobre cada una de las Cofradías, pero me es totalmente imposible por la escasez del tiempo que poseemos. Por eso, quisiera poner de relieve la nota dominante que es el DOLOR—AMOR de Jesús, y aquí están incluidas las demás Cofradias.
«Será el dolor que viniere
en buena hora recibido,
¡venga, pues, Dios lo quiere!
¿Qué me importa verme herido,
si es mi Dios el que me hiere?
Ante el Dolor divino de Jesús está nuestra actitud humana, nuestra respuesta de amor:
«AMOR CON AMOR SE PAGA«
El Abad de Claraval, monje cisterciense como yo, nos habla de los siete grados del amor, que también pueden ser los nuestros, en estos momentos de religiosidad popular.
Pero para nada valdrían estos presupuestos sin una conversión personal e interior.
El primer grado del amor seria:
1) AMOR SEPARANTIS = Separación. La palabra lo dice todo: Separación. Quita obstáculos que impidan la unión total de los amantes.
Alejar el afecto de las mezquindades ramplonas de este mundo materialista, consumista, hedonista, sensualista, etc. No apegarnos a las cosas de este mundo que en algunos aspectos está desquiciado y roto. No apegarse a este mundo de la velocidad que tanto corre hacia ninguna parte. Este mundo que tanto sabe de precios y nada de valores.
2) AMOR TRANSFORMANTIS = Transformación.
El amor es una fuerza impresionante capaz de todo, capaz de transformar al hombre de lobo en cordero.
¡Cómo cambiaría el mundo si la moneda corriente fuera el amor! Todos seríamos lámparas «ardientes y lucientes» para con los demás.
No sería el «AMO PORQUE TE NECESITO«.
Sería: «TE NECESITO PORQUE TE AMO«.
Todo lo vemos bajo el prisma de la justicia, porque estamos enfermos de amor.
3) AMOR COMUNICATIS = Comunicación.
¡Qué bonita es la comunicación! Ya lo dice el Salmo 132 «ECCE QUAM BONUM ET QUAM JUCUMDUM» El compartir con los demás, es uno de los actos más gratificantes de nuestra vida: Las penas decrecen y las alegrías crecen. Deberíamos compartir, no solo los pensamientos, sino también los sentimientos; la vida sería más rica de amor.
4) AMOR JUBILANTIS = Alegría.
Cada día necesitamos más alegría en este mundo triste, cejijunto y cariacontecido. Nadie está contento con su suerte, ya lo decía la canción: El que tiene un duro quiere tener dos; el que tiene dos quiere tener diez; etc.
La alegría es tan necesaria para la vida como el aceite a la lámpara, cuando le falta el aceite a la lámpara, la torcida se consume, esparce un vapor negro y difunde una luz rojiza que no alumbra.
La alegría es fundamental para la vida porque Xto. es ALEGRIA DEL MUNDO.
Por la Cruz a la Alegría de la Luz.
5) AMOR SOPORANTIS = Comprensión.
¡Cuánta comprensión nos hace falta en estos tiempos «RECIOS» que nos toca vivir! La incomprensión es la moneda que nos toca vivir. Los conflictos se multiplican por doquier.
Político
- a) Conflicto Económico
Generacional (padres e hijos)
Familiares
- b) Conflictos Locales
Regionales
Mundiales.
Donde no hay amor no puede estar la paz, la triple paz tan necesaria:
consigo
Paz con los hermanos
con Dios.
6) AMOR CONSUFRIENTIS = con el que sufre.
Todos en este mundo tenemos que sufrir.
Tenemos que llevar la cruz, más grande o más pequeña, según queramos fabricarla nosotros.
— Definición de la Cruz Oposición 2 voluntades
— Romper la Cruz El SÍ ROMPE LA CRUZ
— Poesía Las grandes cruces dignas de grandes cumbres
7) AMOR CONSUMANTIS = Conclusión.
Dijo María en Caná: Haced lo que Él os diga.
Vamos a hacer lo que Él nos dice:
AMAOS UNOS A LOS OTROS COMO YO OS HE AMADO.
A M É N
