Un nuevo símbolo para una nueva ilusión
Con esta tercera candidatura al JOHC queremos mostrar nuestra voluntad de renovación y crecimiento. Por eso presentamos un cambio tan representativo como es nuestro nuevo logotipo: una imagen que recoge nuestra esencia, nuestra fe y nuestra forma de vivir la Semana Santa, al tiempo que transmite la ilusión y el compromiso con este encuentro tan especial.

El diseño integra elementos cargados de significado:
• La figura de la Virgen y su manto, que nos recuerdan nuestras raíces y la centralidad de la fe.
• El número XIII, que marca la edición del JOHC que Zaragoza desea acoger.
• La X y los puntos, evocación directa del tambor y sus baquetas, tan presentes en nuestras tradiciones.
• El arco, que representa a los cofrades procesionando unidos en hermandad.

Este trabajo ha sido realizado por Accanto Creativos, un estudio de referencia en Zaragoza, reconocido por su labor junto a instituciones y entidades de prestigio como Casademont, Real Zaragoza, Embou o Pirineos Sur. Su experiencia y sensibilidad han dado forma a un logotipo que es más que una imagen: es una declaración de intenciones.
Con este nuevo símbolo damos un paso adelante para que nuestra candidatura sea reflejo de lo que somos: tradición, unidad y pasión cofrade, proyectadas hacia el futuro.
La fe, un pilar inmortal
El lema elegido, “La fe, un pilar inmortal”, creado por un jóven cofrade (Miguel Biel), encierra en sí mismo una gran riqueza de significados. La fe es, sin duda, el pilar firme y eterno que sostiene la vida de los jóvenes cofrades, al igual que el Pilar sostiene espiritual y simbólicamente a la ciudad de Zaragoza. En él se recoge, además, el título de “Inmortal”, uno de los seis honores concedidos a la ciudad por el rey Alfonso XIII al conmemorarse el centenario de los Sitios de Zaragoza, símbolo de la fortaleza y la esperanza de un pueblo que nunca se rinde.
El lema también honra a Nuestra Señora del Pilar, quien, según la tradición, prometió al apóstol Santiago: “el pilar estará en este lugar hasta el fin del mundo”. Una promesa que nos habla de permanencia, fidelidad y confianza.
Por todo ello, Zaragoza mantiene con orgullo este lema ya presente en candidaturas anteriores: porque expresa de manera única la unión entre nuestra fe inmortal y la devoción a la Virgen del Pilar, y porque solo desde la continuidad se puede mostrar la firmeza y la identidad espiritual que queremos compartir en este Encuentro Nacional.
